Mobbing o acoso laboral: cómo reconocerlo y afrontarlo

¿Demasiada ansiedad y estrés en el trabajo?

En el centro de psicología María Sarah Salcedo somos especialistas en tratamientos para la ansiedad y estres provocados por una situación extrema laboral, debiendo ser afrontado con una terapia contra el acoso laboral.

¿Que es el mobbing o acoso laboral?

El mobbing o acoso laboral es una de las formas más encubiertas de malestar en el ámbito profesional, ya que las dinámicas que lo generan se suelen menospreciar o considerar normales. Para confirmarlo, algunas cifras hablan por sí solas: como menciona el informe de salud mental y trabajo de 2024 (UGT, 2024), en torno a una de cada cinco personas empleadas en el mundo ha experimentado violencia y acoso en el trabajo, ya sea física, psicológica o sexual.

Otra investigación realizada por la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA, 2022) reveló que el 22 % de los trabajadores en Europa ha sufrido diversos problemas laborales a lo largo de su vida, entre los que se encuentran el acoso y la intimidación.

Estos datos se traducen en millones de personas afectadas por el mobbing laboral, lo cual tiene efectos negativos en la productividad empresarial y, sobre todo, en la salud física y mental de los trabajadores. En concreto, las consecuencias del acoso laboral en la salud pueden incluir estrés crónico, problemas psicosomáticos y, en los casos más graves, la salida o abandono definitivo del mundo laboral.

A pesar de la gravedad del problema, muchas víctimas no denuncian el mobbing, ya sea por miedo a represalias o por la dificultad para obtener pruebas que lo demuestren. En este artículo abordaremos la definición de acoso laboral, cómo se manifiesta el mobbing en el trabajo, cuáles son sus consecuencias psicológicas, cómo afrontarlo con ayuda psicológica y qué acciones se pueden tomar para protegerse.

¿Definición de mobbing y cómo se produce?

El término mobbing tiene su origen en el verbo inglés to mob, que significa “rodear, asaltar en grupo”, y se utiliza como sinónimo de acoso laboral. La etimología del término refleja a la perfección el comportamiento vejatorio típico de esta dinámica, que consiste en un conjunto de acciones deliberadas, reiteradas y dirigidas a dañar a una persona en el contexto laboral.

Un ejemplo típico de acoso laboral puede ser el hecho de bajar de categoría o marginar extremadamente a un trabajador. El psicólogo sueco Heinz Leymann fue quien introdujo este concepto en los años 80, definiendo el mobbing como “una escalada de conflictos en el puesto de trabajo en la cual compañeros o superiores atacan de forma sistemática a una persona”.

Según Leymann (1996), el mobbing no se limita a un único episodio, sino que se refiere a una serie de acciones que se prolongan en el tiempo, como insultos, la exclusión deliberada, las críticas injustificadas o el sabotaje del trabajo. Dichos comportamientos contribuyen a la creación de un clima de aislamiento e inseguridad que, a su vez, pone en riesgo el bienestar laboral y la confianza que los trabajadores tienen en su profesionalidad.

Mobbing horizontal y vertical

Aunque se han identificado diversos tipos de acoso laboral, una distinción importante es, por ejemplo, la de mobbing horizontal y mobbing vertical.

  • El mobbing o acoso laboral horizontal: se da entre compañeros que se encuentran en el mismo nivel jerárquico. Suele estar alimentado por rivalidades personales, celos profesionales o dinámicas de grupo que tienden a ser tóxicas. Un ejemplo de acoso laboral entre compañeros es cuando se excluye a una persona de proyectos importantes o los compañeros se burlan públicamente de los errores que una persona haya podido cometer.
  • El mobbing o acoso laboral vertical: implica tanto a los superiores como a los subordinados y se puede subdividir en acoso laboral vertical descendente y ascendente. El primer caso es la forma más común, en la que un superior utiliza su poder para humillar o dañar a un empleado; mientras que en el segundo caso es el grupo de subordinados el que se une contra un jefe.

Entre las consecuencias que el acoso laboral horizontal o vertical puede tener en las víctimas, podemos encontrar el sentirse aislado e infravalorado y el no ser capaz de reaccionar. Esto se produce especialmente en los contextos empresariales en los que no existe un sistema eficaz de gestión de conflictos.

Causas del acoso laboral y posibles factores desencadenantes

El acoso laboral nunca surge por casualidad, sino que es el resultado de una serie de factores individuales y organizacionales, como pueden ser:

  • Las dinámicas de poder: el deseo de controlar o eliminar a una determinada persona que puede ser percibida como una amenaza en el ámbito laboral y la proyección profesional.
  • Un entorno laboral tóxico: la falta de transparencia, la competitividad extrema o la ausencia de un liderazgo positivo crean un terreno fértil para la aparición de conductas humillantes o vejatorias.
  • Una gestión inadecuada de los conflictos: en las empresas en las que se tiende a no afrontar los conflictos de forma concreta, inmediata y efectiva, estos suelen transformarse en comportamientos abusivos en toda regla.

Mobbing por géneros

El vínculo que existe entre el mobbing y el género es un aspecto que se suele pasar por alto. Las mujeres se exponen especialmente a este tipo de abuso, que se puede caracterizar por el sexismo, los comentarios inapropiados o la exclusión sistemática.

Según una encuesta realizada por la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (FRA, 2024), una de cada tres mujeres ha sufrido acoso en el trabajo a lo largo de su vida, con una sobreposición frecuente entre el mobbing y la discriminación de género. De manera complementaria, un estudio reciente reveló que el 71% de las participantes (304 de 428 mujeres) reportaron haber experimentado mobbing laboral al menos una vez (Halis Ulaş et al., 2018). En este sentido, es importante distinguir entre dos fenómenos:

Con respecto a esto, Fitzgerald y Cortina (2018) observan que las mujeres que sufren acoso laboral relacionado con el género también tienen una probabilidad significativamente mayor de ser víctimas de acoso laboral encubierto y sistemático, como ser excluidos de las decisiones importantes o ver saboteadas sus actividades. Esto puede acarrear consecuencias psicológicas todavía más graves, como el desarrollo de ansiedad, depresión y sensación de aislamiento.

Señales y ejemplos concretos de mobbing laboral

Reconocer el mobbing laboral puede resultar complejo, ya que muchas de sus manifestaciones suelen ser sutiles o pueden confundirse con dinámicas habituales en el entorno laboral. Sin embargo, existen algunas señales que pueden alertar sobre la posible presencia de acoso laboral.

Algunos ejemplos concretos de conductas relacionadas con el mobbing incluyen:

  • Aislamiento social: la persona es excluida de reuniones, conversaciones o actividades grupales, lo que puede generar una sensación de soledad y desconexión.
  • Descalificación constante: críticas reiteradas sobre el trabajo realizado, comentarios negativos acerca de las capacidades profesionales o burlas en público que pueden afectar la autoestima.
  • Asignación de tareas degradantes o poco significativas: encargar trabajos por debajo de la cualificación de la persona o tareas sin sentido, con la intención de desmotivar o hacer que la persona se sienta menospreciada.
  • Obstaculización del trabajo: ocultar información relevante, impedir el acceso a recursos necesarios o dificultar proyectos, lo que puede afectar el desempeño laboral.
  • Amenazas veladas o directas: insinuaciones sobre la estabilidad en el puesto de trabajo, advertencias sobre posibles consecuencias negativas o presiones para que la persona considere renunciar.

Estas conductas, cuando se repiten a lo largo del tiempo y forman parte de una estrategia intencionada, pueden ser indicios de mobbing laboral. Identificarlas representa un primer paso importante para poder actuar y buscar apoyo.

Consecuencias del acoso laboral y síntomas de las víctimas

Las consecuencias del mobbing en la salud pueden ser devastadoras para quienes lo sufren, tanto a nivel físico como mental.

Algunos de los síntomas físicos más comunes son el dolor de cabeza crónico, los trastornos gastrointestinales, el insomnio y el cansancio crónico. En cambio, a nivel psicológico, las víctimas pueden presentar:

  • ansiedad y ataques de pánico,
  • depresión,
  • empeoramiento de la autoestima,
  • problemas para concentrarse y pérdida de confianza en sus capacidades.

Los efectos psicosomáticos del mobbing también pueden manifestarse a largo plazo. La víctima de acoso laboral puede desarrollar, por ejemplo:

  • un trastorno de estrés postraumático (TEPT), similar al que presentan las personas que han experimentado traumas graves,
  • problemas en sus relaciones personales y aislamiento social,
  • menor capacidad para afrontar nuevas experiencias laborales.

Como afirman Einarsen y cols. (2020) en Bullying and harassment in the workplace, las víctimas de acoso laboral tienen un riesgo significativamente mayor de desarrollar patologías cardiovasculares y depresión respecto a la población general.

Acoso laboral: ¿qué hacer?

Quien es víctima de comportamientos vejatorios en su lugar de trabajo se puede preguntar cómo demostrar el acoso laboral, cómo denunciar el acoso laboral o simplemente cómo empieza el acoso laboral. En España, el acoso laboral está tipificado como delito y puede ser un motivo de obtener una indemnización. En nuestro centro de psicología, colaboramos con el mejor despacho de abogados laboralistas de Madrid, que te pueden ayudar con tu reclamación.

También es importante, gestionar las emociones de la mejor forma posible, a través de un tratamiento psicológico de acoso laboral adaptado a tu situación, siendo tratada por la psicóloga sanitaria María Sarah Salcedo.

Cada situación es diferente, por lo que es importante adaptar estas estrategias a las circunstancias personales y buscar apoyo profesional cuando se necesite. Si necesitas ayuda para afrontar tu situación laboral, en María Sarah Salcedo Psicología, puedes encontrar un profesional con el que empezar a cuidar activamente de tu salud mental; la primera cita de ayuda psicológica para conocerle y hablar de tus inquietudes y necesidades.

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